Estoy leyendo por segunda vez el libro Good Calories Bad Calories de Gary Taubes. No es un libro sencillo de leer, y mucho menos en inglés, pero es el mejor libro que he leído sobre nutrición, y desde hace meses es mi “biblia” para todos los temas relacionados con la salud, los mitos de las dietas y la alimentación baja en hidratos de carbono.

Casi al final del libro se plantean dos teorías para explicar porqué engordamos. La primera teoría es la que todavía la mayoría de la gente considera correcta, es decir, se engorda porque se ingieren más calorías de las que se consumen. Por lo tanto ese “desequilibrio positivo” es lo que el cuerpo acumula como grasa, y por eso estamos gordos.

La segunda teoría, que no la propone Gary Taubes sino que ha sido comentada en estudios e investigaciones médicas desde los años 1920, es que se engorda por un defecto metabólico y hormonal que provoca una alteración en la forma en la que nuestro cuerpo almacena la grasa y cómo la usa (de forma ineficiente) como combustible.

Nadie puede discutir que la obesidad es un tema de grasa…de exceso de grasa, y que analizar el metabolismo de la grasa es algo “interesante” que nada tiene que ver con las calorías consumidas.

Para los que tenemos tendencia a engordar, la primera teoría es muy traicionera, ya que implica que estamos gordos porque comemos mucho ( y porque hacemos poco ejercicio), es decir, porque tenemos poca fuerza de voluntad y no queremos mejorar ni cambiar. Sin embargo, nunca nadie nos ha explicado porqué nuestro amigo “El Flaco”, puede comer lo mismo o más que nosotros, y sin embargo no engorda…O porqué nuestro mismo amigo “El Flaco” come mucho durante la cena, pero luego es capaz de no terminarse el postre cuando nosotros “TENEMOS” que comernos el postre entero…y el trozo que él ha dejado.

Además si las calorías positivas (la diferencia entre lo que ingerimos y lo que gastamos) se acumula como grasa, porqué hay gente que come una barbaridad durante muchos años, y nunca “explota” sino que engorda, pero alcanza un punto en el que por más que come, no engorda más, o como mucho engorda uno o dos kilos, pero no sigue engordando a un ritmo de 10 ó 15 kilos al año.

La segunda teoría explica que ser gordo no es un defecto del caracter ni de la fuerza de voluntad, sino que es un defecto metabólico y hormonal que provoca que, aunque comamos poca comida, nuestro cuerpo va a acumular un porcentaje muy grande de esa comida como grasa, lo que en verdad provoca que nuestro organismo quede desnutrido y tenga hambre, y por eso tenemos esas ganas “enormes” de comer, porque por más que comemos, los nutrientes no alcanzan a la célula, sino que nuestro defecto metabólico y hormonal hace que una parte importante de los nutrientes se almacenen como grasa.

Esta desnutrición celular hace que tampoco tengamos ganas de hacer deporte, y que siempre estemos pensando en comer…Es un círculo vicioso:

Comemos
El cuerpo almacena un porcentaje alto de nutrientes como grasa
Las células no reciben suficientes nutrientes
…Sentimos más hambre

En base a esta teoría, el hambre es una CONSECUENCIA de la obesidad (de nuestro defecto metabólico y hormonal) y no es consecuencia de nuestra falta de voluntad. Tambien el poco ánimo para ejercitarse es una consecuencia de la obesidad, ya que el cuerpo está desnutrido y desalienta cualquier gasto de energia, como puede ser el hacer deporte y estar activos.

Logicamente estoy simplificando el mensaje que se puede leer en el libro, y que es mucho mas completo, pero creo que como resumen transmite de forma clara que engordar o no engordar no es una simple cuestion de “comer menos y hacer mas ejercicio” porque los que tenemos tendencia a engordar sabemos que eso no funciona, ni eso es tan facil.

Quien se tome la molestia de leer Good Calories Bad Calories podrá ver que la teoria del defecto metabolico y hormonal esta respaldada por mucha investigacion y pruebas clinicas, y hasta mitad de los años 1970s era una teoria que apoyaban los medicos. Luego llegó la “revolucion” de las grasas, y todo el concepto de que las grasas causan las enfermedades del corazon, y por eso se paso a recomendar dietas bajas en grasa, que por logica y exclusion, tienen que ser altas en hidratos de carbono.

El problema de una dieta alta en hidratos de carbono es que produce el siguiente efecto: Como hidratos, mi cuerpo los transforma en glucosa, el pancreas produce insulina para bajar el nivel de glucosa en sangre. Esto es algo que esta demostrado y nadie tiene que extrañarse.

Ya he explicado en este blog que hay hidratos buenos (verduras, vegetales y frutas bajas en azucar) y hay hidratos malos (harina, azucar, papas, arroz…) Los hidratos buenos provocan una menor produccion de insulina, y los malos provocan una produccion exagerada de insulina, sobre todo en los que tenemos el defecto metabolico y hormonal que hace que nuestro cuerpo sea resistente a la insulina.

La insulina tiene otra funcion principal en nuestro organismo, y es la de regular el metabolismo de las grasas. Es decir, la presencia de insulina en nuestra sangre regula si la grasa que se ingiere se usa como combustible o si por el contrario se almacena en el tejido adiposo, como reserva de “alimento” para un futuro.

Está claro el mensaje, si NO tengo insulina en sangre, la grasa NO se acumula. La insulina se provoca como reaccion a la presencia de glucosa en sangre, es decir, de la digestion de hidratos de carbonos. Si hay glucosa en sangre (y por lo tanto insulina) nuestro organismo usara primero la glucosa como combustible y almacenara la grasa para “consumo futuro”. Ademas no solo se almacena la grasa sino que parte de los hidratos consumidos se transforman en grasa, una vez que el higado transforma esa glucosa en trigliceridos…(pero mejor no complicar la explicacion)

Por el contrario, si en nuestra sangre no hay glucosa, o si su nivel es muy bajo, tendremos poca insulina y por lo tanto poca grasa ingerida sera almacenada, y queda “libre” para que las celulas las puedan usar como combustible.

Asi de sencillo, si somos capaces de mantener un nivel bajo de glucosa en sangre, y con eso logramos producir poca insulina, toda la grasa que consumimos queda “libre” para ser usada como combustible, y NO se almacena en nuestro tejido adiposo. Como consecuencia de esto, nuestras celulas estan bien nutridas, y por lo tanto crece la sensacion de saciedad, y disminuye la sensacion de hambre en nuestro organismo.

En resumen, una dieta baja en hidratos de carbono es una dieta efectiva porque nos ayuda a controlar nuestro nivel de glucosa en sangre, y con ello logramos reducir la produccion de insulina que es la hormona que indica al cuerpo que toda la grasa que ingerimos debe ser almacenada y no consumida. Y no olvidemos que no solamente la grasa que se ingiere en conjunto con los hidratos de carbono se almacena, sino que hasta el 30% de los hidratos se transforman en grasa dentro de nuestro cuerpo, añadiendo mas kilos a nuestro peso.

Una dieta rica en grasas y proteinas, pero baja en hidratos de carbono, es una dieta que no favorece la acumulacion de grasas sino la utilizacion de esas grasas y nutrientes como combustible para nuestro organismo.

Haced la prueba durante un par de semanas con este tipo de alimentacion y espero que entendais que esto no es una dieta, sino la forma correcta de alimentarse…salvo que desees aumentar de peso y tener mas grasa…



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